viernes, junio 01, 2007

Día 86. Si quieres ir al cine, guarda bien tus boletos

Get up and drive your funky soul

Pues había escrito ya un largo post sobre el hermoso y sonriente día de hoy pero era cursi en exceso, además de irrelevante en un 90 por ciento. Un completo chiste local.
Lo digno de contar es que encontrábame caminando el día de hoy en conocido centro comercial del sur cuando de pronto mi mirada posóse sobre un par (de dos, generalmente) de boletos para el cine, pisoteados en el suelo por la indiferencia de la gente.
Al principio, quizá como todos, pensé: "¡ah! seguro es basura" pero conforme la miopía se aligeraba al acercarse, un delicado movimiento natural del cuerpo y un impulso curioso (léase acción de no me los vayan a ganar) llevóme a recoger tan bello regalo caído del cielo.
Toda vez en mi poder, el innegable "Pepito Grillo" que llevo dentro obligóme a voltear y tratar de ubicar a los posibles dueños: un trío (de tres, generalmente) de mujeres doctoras sentadas en la banca más cercana, imposible, eran dos boletos únicamente; la familia de adelante, los solitarios de al lado... mi cabeza jamás encontró la pareja ganadora, o acaso no quiso encontrarla. Es que, en ese mar de gente, ¿qué chingados haces? ¿gritas preguntando de quién son dos boletos para ver Exterminio 2 en 15 minutos? Así que tras el momento dubitativo (no más de 10 segundos por supuesto) continué mi camino y el discurso lo dejé para mis adentros. Lo tomé absolutamente como un premio del cielo por haber sacado estrellita y abejita en mi tarea de hoy, más porque vaya que le traía ganas a ese estreno, particularmente por la música y porque sí gusté de la primera.
Dicho sea de paso, si van a verla, nomás vayan con toda la tranquilidad del mundo porque ésta sí que merece la clasificación C, y no por que haya encuerad@s sino porque los zombies se ponen muy rudos.
Así que en conclusión, no hagan bilis si quieren ir al cine y después no encuentran los boletos, total, siempre habrá una persona enormemente agradecida con ustedes y la vida se los recompensará. Además, igual y ni les iba a gustar.

sábado, mayo 26, 2007

Día 85...

Y así, sin esperarlo llega todo de golpe. La inteligencia vital de los ciclos.
Hace un mes no había cambio, todo era cotidianidad y la costumbre de esos malditos demonios que se esconden y vuelven a salir cuando menos se les requiere.
De pronto, dos de tus mejores amigos se casan una semana tras otra. Como si hubiera sido planeado entre ellos.
Pareciera que todo va bien, pero no es fácil acostumbrarse o sentirse bien con tener que ceder tu boleto extra para algún familiar del novio (u otro amigo incluso) por no tener "pareja oficial".
Se siente raro además cuando lo que ganas en una quincena (tu primera quincena formal) se tiene que ir todo en rentar un smoking, comprar unos zapatitos decentes por aquello de la "etiqueta rigurosa" --pues los Converse viejos, deslavados y con hoyos nomás no pueden ayudar-- y en los regalos... Pero no duele, porque son ellos quienes te han acompañado mejor en este viaje, en esta vida y quizá en otras más. No duele, porque los conoces y sabes que ahora es su momento y son ellas las indicadas. Admiras incluso su valentía y crees nuevamente en el amor.
Luego, el trabajo, la papa, la chamba o en el mejor de los casos, lo que haces con gusto para sobrevivir. Repentinamente, eso que piensas hacer para toda tu vida llega con una llamada de quien menos te imaginas. Y entonces haces planes, te ocupas en lo que has ido dejando, aunque sólo tengas seguros dos meses de sueldo por trabajar en proyectos y ser "profesionista independiente", como te haces llamar cuando te preguntan por tu ocupación para que no suene tan feo. Las herencias de las malas políticas en tu país.
Y así vas por la vida... lleno de deseos, sin saber algunas veces a ciencia cierta lo que pasará. Pues sí, tú decides, pero no siempre.

viernes, mayo 11, 2007

Día 84. Endlessly

Muse




There's a part of me you'll never know
the only thing I'll never show

Hopelessly, I'll love you endlessly
Hopelessly, I'll give you everything
but I won't give you up
I won't let you down
and I won't leave you falling
If the moment ever comes

It's plain to see it's trying to speak
cherished dreams forever asleep
Hopelessly, I'll love you endlessly
Hopelessly, I'll give you everything
but I won't give you up
I won't let you down
and I won't leave you falling
if the moment ever comes

Hopelessly, I'll love you endlessly
Hopelessly, I'll give you everything
but I won't give you up
I won't let you down
and I won't leave you falling
but the moment never comes

lunes, mayo 07, 2007

Día 83. De cuando los mexicanos hicimos catarsis colectiva con Tunick (II)




Foto: Claudia Guadarrama. Milenio.

¿Reconoce usted a alguien? Porque mi "jefecita santa" ya lo hizo. Lo bueno que me tapa el de enfrente (sin albur, aclaro, porque aquel día quienes traducían olvidaron el característico doble sentido en las palabras de estas tierras y frases como "siéntense porque necesitamos ver cuántos hoyos hay" arrancaban tremendas carcajadas de la multitud).
Para mi fortuna, dos cosas que no podía morir sin hacer salieron solas: desnudarme en público y salir en la portada de algún diario.

domingo, mayo 06, 2007

Día 83. De cuando los mexicanos hicimos catarsis colectiva con Tunick

Tan pronto terminó Spencer Tunick de decir "Naked!", los 20 mil que calculan (y no exageran) asistimos a la convocatoria, estábamos más que listos y sin trapos encima.
Aunque dudábamos, teníamos resabios de un pudor impuesto culturalmente y nuestras inseguridades y prejuicios pesaban todavía un poco, ha sido quizá la ocasión más rápida de nuestras vidas en que nos hemos despojado de nuestras ropas. Porque quizá ya lo necesitábamos, queríamos hacerlo y todos, TODOS, estábamos en comunión: observando el cuerpo como obra de arte, como igualdad y diferencia sin ser excluyente...
TODOS nos veíamos y nos sentíamos bien; alegres, gritando, sintiendo, jugando, imaginando. Los ojos se detenían más en las miradas de los otros que en sus cuerpos. ¡Y vaya que había cuerpos bellos! Pero más que eso éramos uno solo, una masa desnuda pero pensante, sintonizada en espacio y tiempo.
Hay mucho que pensar, contar, analizar y criticar. Por fortuna sólo queda un buen sabor de boca. Permanece un gusto que hincha el corazón de orgullo y un alivio en el alma que permite observar a la otredad de maneras distintas, a la belleza con otros ojos y al hecho como algo de lo que jamás habremos de arrepentirnos quienes allí compartimos momentos especiales de nuestras particulares historias de vida...

lunes, abril 30, 2007

Tunick en el Zócalo


Pues ya lo dijeron Reuters, El Universal, Milenio:

Spencer Tunick escogió el Zócalo de la Ciudad de México para los desnudos... igual y hasta rompemos el récord mundial.

Quién lo diría... Cuánta historia guarda y seguirá guardando ése, nuestro Zócalo.
Allá nos vemos el 6.

Por lo pronto, para hoy, feliz día del niño.

PS. Por aquello de los derechos... no sé de quién es la foto, pero la tomé de hollandimac.chem.rochester.edu/jv/zocalo.jpg

viernes, abril 27, 2007

Día 82. Velha infância

Para V, quem me fez ganhar

Tribalistas
Composição: Arnaldo Antunes/ Carlinhos Brown/ Marisa Monte




Você é assim
Um sonho pra mim
E quando eu não te vejo

Eu penso em você
Desde o amanhecer
Até quando eu me deito

Eu gosto de você
E gosto de ficar com você
Meu riso é tão feliz contigo
O meu melhor amigo é o meu amor

E a gente canta
E a gente dança
E a gente não se cansa

De ser criança
Da gente brincar
Da nossa velha infância

Seus olhos meu clarão
Me guiam dentro da escuridão
Seus pés me abrem o caminho
Eu sigo e nunca me sinto só

Você é assim
Um sonho pra mim
Quero te encher de beijos

Eu penso em você
Desde o amanhecer
Até quando eu me deito

Eu gosto de você
E gosto de ficar com você
Meu riso é tão feliz contigo
O meu melhor amigo é o meu amor

E a gente canta
E a gente dança
E a gente não se cansa

De ser criança
Da gente brincar
Da nossa velha infância.

martes, abril 24, 2007

Esa fotografía

Todos tenemos por lo menos una... ¿no es así?

domingo, abril 15, 2007

Día 81. Los muertos de mi felicidad...



Y entonces, frente a la tumba de Morelos, Galeana y Matamoros; Don Antonio, el guía apasionado del Monumento a la Independencia, reflexionaba sobre el resultado del heroismo insurgente en nuestra vida actual. No en vano, contaba, "Napoleón decía que con ellos tres podía conquistar el mundo"...
Y llegó el momento de subir. Tantos años pasando alrededor de él, tantos triunfos celebrados, tanta gente alrededor cimbrando la avenida, marchas, pláticas... Más de 180 escalones...
Aunque no tengo ya "una mujer clara que amo y me ama", pude ser feliz en este día, en este país libre a pesar de todo... pude sentir el viento desde lo alto y mirar al Castillo de mi adoración en esta ciudad "inhabitable e inevitable", como diría Gonzalo Celorio.
Si ustedes quieren vayan sábados y domingos de 10 a 13:30, pues a pesar de que cierran hasta las 15 horas, la lista en que uno se apunta para subir está hasta las 13:30 horas. Vale muchísimo la pena la espera bajo el sol.

lunes, abril 09, 2007

¿Se desnudarían?



Definitivamente no quiero morir sin haber participado en algo como esto. Si van avisen, que yo ya me inscribí...

sábado, marzo 24, 2007

Come fly with me

miércoles, marzo 14, 2007

Día 80. Mess...

How it ends

Me dijo un pajarito que mi gusto por la música tiene que ver con el ambiente que ésta produce, que ha notado mi particular afición por aquella que crea atmósferas... y tiene razón. El bló es prueba de ello. Más allá de la letra, escojo escuchar por cómo la música viste tal o cual momento en mi vida. Como ahora... mi vida está en un impasse del cual ya quiero salir.
Todo pega, todo se junta. Edad: demasiado viejo o demasiado joven; desempleo: malo si no eres rico para mantener tus gustos y aficiones; tesis: malo y bueno si tu asesor te bota con argumentos contrapuestos; ayudantías de profesor: nunca un maestro sabe cuánto daño te puede hacer por un berrinche años después, resulta que no soy elegible en la materia que ayudaría por pelearme con un maestro lo cual derivó en tener 7 en esa materia dentro de mi historial... En un momento estás muy bien y de pronto hay un giro enorme.
¿Por qué? ¡Ya no quiero jugar! Yo no pedí ser mayor... (bueno, sí, pero no sabía que en el paquete de las hormonas venía esto incluido).

lunes, febrero 19, 2007

Día 79. Paranoid Android

Desde hace mucho tiempo quería sacar esta rolita. Está claro que no soy guitarrista, pero por otro lado, la inspiración deambula muy cerca. Sea pues...

Paranoid Android
Radiohead



Please could you stop the noise, I'm trying to get some rest
From all the unborn chicken voices in my head
What's that...? [I may be paranoid, but not an android]
What's that...? [I may be paranoid, but not an android]
When I am king, you will be first against the wall
With your opinion which is of no consequence at all
What's that...? [I may be paranoid, but no android]
What's that...? [I may be paranoid, but no android]
Ambition makes you look pretty ugly
Kicking, squealing gucci little piggy
You don't remember You don't remember
Why don't you remember my name?
Off with his head, man
Off with his head, man
Why don't you remember my name?
I guess he does

Rain down, rain down
Come on rain down on me
From a great height
From a great height ... height
Rain down, rain down
Come on rain down on me
From a great height
From a great height ... height
Rain down, rain down
Come on rain down on me

That's it, sir
You're leaving
The crackle of pigskin
The dust and the screaming
The yuppies networking
The panic, the vomit
The panic, the vomit
God loves his children,
God loves his children,
yeah!

viernes, febrero 09, 2007

Día 78. Feelin' good

Ella canta, ella toca la guitarra, su vida es la música.
Ella hechiza con esos ojos grandes de mirada profunda, que parecieran no ser de aquestos lares.
Ella me hace volver a creer, a sonreír de nuevo y sentir algo diferente.
Ella, esta aquí... y hoy soy feliz.

Feelin' good

domingo, enero 28, 2007

Día 77. Cumbiera intelectual

Obviamente no le llego a los talones siquiera a Kevin Johansen (gracias C por introducirme a su música) pero eso no impide que cante este cover casero pa' alegrarme el día con ánimos de proyección...



Cumbiera intelectual
Kevin Johansen
Album: Sur o no Sur

La conocí en una bailanta todo apretado
Nos tropezamos pero fui yo el que se puso colorado
Era distinta y diferente su meneada
Y un destello inteligente había en su mirada...

Cuando le dije si quería bailar conmigo
Se puso a hablar de Jung, de Freud y Lacan
Mi idiosincrasia le causaba mucha gracia
Me dijo al girar la cumbiera intelectual
Me dijo al girar... esa cumbiera intelectual...

(Jung, Freud, Simone de Beauvoir, Goethe, Beckett, Cosmos, Gershwin, Kurt Weill, Guggenheim...)

Estudiaba una carrera poco conocida
Algo con ver con letra y filosofía
Era linda y hechicera su contoneada
Y sus ojos de lince me atravesaban

Cuando intenté arrimarle mi brazo
Se puso a hablar de Miller, de Anais Nin y Picasso
Y si osaba intentar robarle un beso
Se ponía a leer de Neruda unos versos
Me hizo mucho mal la cumbiera intelectual
No la puedo olvidar... a esa cumbiera intelectual

Si le decía "Vamos al cine, rica"
Me decía "Veamos una de Kusturica"
Si le decía "Vamos a oler las flores"
Me hablaba de Virginia Wolf y sus amores
Me hizo mucho mal la cumbiera intelectual
No la puedo olvidar... a esa cumbiera intelectual...

Le pedí que me enseñe a usar el mouse
Pero sólo quiere hablarme del Bauhaus
Le pregunté si era chorra o rockera
Me dijo Gertrude Stein era re-tortillera
No la puedo olvidar...

(Jarmusch, Cousteau, Cocteau, Arto, Maguy Marin, Twyla Tharp, Gilda, Visconti, Gismonti...)

Yo no quiero que pienses tanto, ¡cumbiera intelectual!
Yo voy a rezarle a tu santo para que te puedas soltar...

(Paul Klee, Ante Garmaz, Kandinsky, Diego, Fridha, Tolstoi, Bolshoi, Terry Gilliam, Shakespeare William...)

Aprendí sobre un tal Hesse y de un Thomas Mann
Y todo sobre el Existencialismo alemán
Y ella me sigue dando cátedra todo el día
Aunque por suerte de vez en cuando su cuerpo respira
Su cuerpo respira, su cuerpo respira

Yo no quiero que pienses tanto, cumbiera intelectual
Yo voy a rezarle a tu santo, para que seas más normal

Para que te puedas soltar... Cumbierita, ¡cómo la quiero...!

jueves, enero 18, 2007

Tengo una semana intentando subir a castpost un cover casero... mientras tanto...

"If music be the food of love, play on..."–Shakespeare

Often a bird

miércoles, enero 03, 2007

Día 76. De cuando te entra el miedo y sales huyendo

Para mí --en posts anteriores sabrán por qué-- el año nuevo comienza desde el 30 de diciembre. Y ése fue el último día que me permití estar mal. Así que la mañana del 31 tomé el auto, la última herencia material de mi padre, y huí rumbo al oeste por la libre.
Tienda de campaña, bolsa de dormir y un poco de dinero servirían para llegar hasta Paracho y después, de regreso, conocer aunque sea de lejitos el Paricutín. Llegar hasta lo más alto hubiera costado cerca de 500 pesos por un viaje a caballo para mí y un guía que tendría que haber contratado, así que no tuve más que llegar hasta donde la iglesia enterrada por lava volcánica.
Es raro, después de manejar por unas horas solo en la carretera se comienza a hablar al aire y a cantar y a pensar en cientos de cosas. Pero también tiene sus virtudes: puede uno detenerse donde y cuanto tiempo le plazca para contemplar los paisajes y tomar una fotografía, o recibir sin empacho los besos lanzados por las guapas michoacanas que viajan delante.
(Fin de la versión reducida, si no le importa que atente contra la esencia de los sintéticos 'posts' tenga la amabilidad de continuar leyendo)
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También, los miradores carreteros se sienten diferentes. En Mil cumbres, por ejemplo, con cientos de curvas, árboles y caminos desgajados, paré a hacer una escala técnica. De repente, como banda sonora de alguna película, el sonido de una tambora brotó entre la quietud de aquel camino escasamente transitado: Caminos de Michoacán tocaban.
La primera noche dormí en un hotelito del centro de Uruapan. Vaya lugar más tétrico: paredes descascaradas, marcos de cuadro sin cuadro que en realidad enmarcaban la pared, humedad... todo por 100 pesos, incluido el estacionamiento que había que desocupar a las nueve de la mañana del otro día.
Por la tarde, los de fuera nos encontrabámos en los mismos cafés buscando el que abriera más tiempo. Pero fue inútil, todo el centro se fue cerrando. Sólo una iglesia permanecía abierta. Allí estuve observando a los visitantes, se notaba que hacían escala previo a la fiesta y no paraban sus plegarias. Una madre incluso orientaba a su hijo cómo rezar: "pide por tu mamá, para que tenga paciencia contigo y mucho trabajo para ganar mucho dinero". De ahí, nos corrieron. Luego, a vagar y dormir, o al menos intentarlo con ese ambiente lúgubre del cuarto.
Temprano al siguiente día salí para Angahuan, seguro el pueblo más cercano al Parícutin (como dijo Eduardo --el niño guía-- que le llamaban a la zona antes de que naciera el volcán). Es uno de esos pueblos donde la gente no vive más que con lo necesario pero feliz, según parece. No hay pavimento más allá de la entrada. El camino es a la antigua: a caballo o a pie, o ya de plano con el "pudiente" que tenga una camioneta.
Lo primero que saltó a la vista, después de dos que tres dormidos en donde el alcohol les ganó, fueron los altavoces distribuidos por todo el pueblo, con mensajes que nunca entendí pues todo allí es purépecha (salvo el intercambio comercial con los de fuera).
Por primera vez me sentí extranjero en mi propio país, pero, particularmente me sentí miserable por lo difícil que debe ser para los indígenas cuando los excluimos, directa o indirectamente, con nuestras costumbres occidentales, sobre todo con nuestro impuesto español.
Nadie creía que fuera solo, según me explicaba Eduardo cuando le pregunté qué se decían entre él y sus compañeros de trabajo que nos topábamos enfrente.
-- ¿Y tu papá?, ¿por qué no vino?-- me dijo después.
-- Murió hace seis años.
-- ¿Y tu novia?
Enmudecí.
Eduardo tiene apenas 11 años, va en quinto de primaria y le gustan las matemáticas pues así aprende a hacer cuentas, dice. Es el más pequeño de su familia pero con todo un don de palabra que se envidia. Me habló de sus danzas, de sus cantos, de los gringos tacaños... fue mi amigo por un día.
No hay señal de teléfono celular y si tienes la ocurrencia de preguntar por tarjetas para los teléfonos públicos que hay en el centro recibirás un fuerte concierto de risas pues ninguno sirve desde hace tiempo.
Acampar solo tampoco es muy conveniente, menos cuando oscurece pronto, no hay mucho qué hacer y cuando se es el único acampando por allí. De no haber sido por la guitarra que apenas y pude comprar en Paracho, no sé qué hubiera hecho por tanto tiempo. ¡Desde la primaria no iba a dormir tan temprano!
Finalmente aquello sirvió para pensar... mucho. Lo cual hace extrañar y decir: "¿por qué vine a padecer todo esto?", cuando a media noche (después me enteraría) entra una masa de aire polar que se siente hasta los huesos y mueve la tienda y se escucha al viento y se siente miedo, mucho miedo. Pero al otro día, despiertas libre y seguro, porque has vencido a tu mente y sus oscuros pensamientos; entonces emprendes el camino de regreso más confiado y hasta te enamoras de una guapa policía turística en Morelia; y nuevamente manejas y cantas y hablas solo, pero con una enorme sonrisa y con el alma apreciando el calor de hogar, ese que habías perdido y te obligó a huir y que cuando despiertas con el calor de tu cama, lo anterior resulta un aventurero sueño.

martes, diciembre 26, 2006

Día 75. Próspero año y felicidad...

El balance de los días subsecuentes no ha sido muy bueno de un tiempo para acá. Besos, abrazos, buenos deseos por aquí y por allá, cuando la mayor parte del año no sabes siquiera de qué la rolan.
No son mis tiempos para creer en la navidad ya. Quizá después lo serán. Cuando la familia se desintegra y sólo se junta por obligación, por "qué dirán los demás si no vamos", por aprovechar ese día siquiera para vernos... la navidad no sabe mejor que cualquier otra reunión. Lo único que cambia es que tragas como cerdo cosas que comúnmente no y después vienen las culpas. Las de la cruda, de la gordura y los esperados "propósitos" pa' la siguiente reunión.
No, no es un ánimo agrio. Es sólo que con el tiempo ves cosas con más ganas de realidad que en otras ocasiones. Las circunstancias te obligan.
Ya después serán tiempos de seguir el juego... para no caer en depresión ni hacer infeliz la vida de otros.
Lo que verdaderamente importa es apreciar cuánto has aprovechado tu estancia aquí y con cuantas personas sigues contando conforme pasan los años. Eso sí que es digno de celebrar.
Así que mi brindis desde algun pueblo cercano será por muchos de ustedes que han estado allí a pesar de los pesares.
Gracias muchach@s
Y como dicen que en gustos se rompen géneros y así el mundo deja de ser cuadrado:
Que el siguiente sea un mejor año que el moribundo.

sábado, diciembre 02, 2006

Día 74. Crazy

Extraño tanto enamorarme locamente de alguien y andar por las nubes y hacer idioteces y cantar por la calle sin razón alguna más que sentir esas famosas mariposas en el estómago...
Hace años no escuchaba Crazy de Aerosmith y ahora, justo ahora, fui transportado directo y sin escala a la secundaria, al amor más ñoño y desinteresado que podía haber. Bueno, desde mi perspectiva, porque yo sí que era un ñoño. Aunque, ¿cómo olvidar a Liv Tyler de colegiala?
Entonces la secundaria no era como ahora y la manita sudada comenzaba a crecer, se abría paso entre los videos de educación sexual... ah que bellos recuerdos exploratorios.
Ahora, entre mi karmática manera de actuar y las feromonas, nomás no me hallo, ¡pura mujer comprometida me topo!

sábado, noviembre 11, 2006

Día 73. El mundo y su "humanidad"

Tengo miedo. La gente --en mayoría-- ha perdido su sensibilidad. Aquellas reminiscencias del origen de la sociedad se han perdido completamente: ya no convives con los demás para vivir mejor y entonces proteger lo que nos pertenece por igual, sino para chingártelos y existir mejor tú y sólo tú.
Hace algunos días, un maestro de música nos dijo que la cortesía o cordialidad en la calle permitía que el mundo se equilibrara. Imagínense que nadie en la calle se detuviera un segundo a ceder el paso al otro --decía-- el caos habría terminado ya con nosotros.
Me asusta ver y sentir imágenes crudas y tristes en el cine, aderezadas con carcajadas de los demás... No es reír de las desgracias --como tanto se nos achaca a los mexicanos, y latinos en general-- es reflejo de una pérdida del sentido común, de no querer mostrar más sus sentimientos porque quizá hace mucho que dejaron de saber cómo es llorar.
Me asusta ver la injusticia en la calle. Uno no tiene derecho a nada al salir, más que velar por sí mismo y poder regresar entonces lo más tranquilo posible, aunque sea ya imposible.
No soy fatalista pero, ¿hacia dónde vamos?
Qué bueno que existe el arte, qué bueno que haya todavía valientes que apuestan su vida por ayudar a sensibilizar al mundo.
Sólo dos no le han fallado a este país, dijo Alberto Dallal (investigador de danza en la UNAM) hace unos días en la presentación de su último libro, sus artistas y su Universidad.